Precisiones sobre el método
Antes de comenzar una colaboración, conviene fijar con claridad qué significa cada fase, qué incluye y qué queda fuera. Estas precisiones evitan malentendidos y permiten que el proceso avance con expectativas realistas.
La primera reunión tiene como objetivo relevar el punto de partida: qué materiales existen, qué se quiere comunicar y cuál es el público destinatario. No se entrega un plan cerrado en esta instancia; se acuerda un encuadre general que servirá de base para las etapas siguientes.
Queda excluido de esta fase cualquier trabajo de redacción, diseño o producción. El resultado es un documento breve con observaciones y sugerencias de rumbo, que el cliente puede aceptar o ajustar.
A partir del diagnóstico, se elabora una propuesta concreta: estructura de textos, tono, extensión aproximada y calendario de entregas. Cada ítem se describe con su propósito específico, de modo que no queden dudas sobre lo que se producirá.
Los ajustes de rumbo son bienvenidos en esta instancia. Una vez aprobada la propuesta, los cambios de alcance se cotizan por separado y no interrumpen el cronograma original.
El trabajo se organiza en bloques temáticos. Cada bloque se entrega por separado, con una breve nota que explica las decisiones tomadas y los criterios aplicados. Esto permite revisar el avance sin esperar al cierre del proyecto.
Cada entrega incluye una ronda de correcciones menores. Las modificaciones sustanciales que cambien el sentido del texto o la estructura acordada se presupuestan aparte, salvo que se hayan previsto en la propuesta inicial.
La última etapa consiste en una lectura integral del material, verificando coherencia entre secciones, consistencia de tono y cumplimiento de los objetivos planteados. Se entrega el conjunto completo con las correcciones incorporadas.
El cierre incluye una breve devolución sobre el material producido y sugerencias opcionales para futuras colaboraciones. No se realizan modificaciones adicionales después de la aprobación final, salvo que se acuerde un nuevo encargo.
Los plazos se fijan por escrito al inicio de cada etapa. La comunicación se realiza por correo electrónico o teléfono, y las respuestas se dan dentro de las 48 horas hábiles. Los retrasos en las respuestas del cliente pueden desplazar las fechas de entrega.
Una vez abonado el trabajo completo, los derechos de uso del material pasan al cliente. El material no puede atribuirse a terceros ni utilizarse fuera del contexto acordado sin consulta previa.
Cada encargo tiene su propio ritmo, pero la comunicación no cambia: respondemos por los canales que dejamos al inicio y mantenemos un registro claro de cada decisión. Si trabajamos juntos, sabés exactamente a quién escribir y en qué plazo esperar una respuesta.
Para consultas generales sobre el método o sobre cómo encaramos un proyecto nuevo, el primer contacto es por correo. Las consultas sobre un trabajo en curso se atienden por teléfono en el horario acordado al comenzar.
Correo electrónico
Consultas generales, presupuestos y documentación.
Teléfono
Solo para proyectos en curso, dentro del horario pactado.
Reunión presencial
En Cipolletti, cuando el encargo lo requiere.
No prometemos respuestas inmediatas porque no trabajamos con respuestas automáticas. Cada mensaje se lee y se responde con el contexto del proyecto en mente. Los plazos que figuran abajo son reales y se cumplen salvo imprevistos de fuerza mayor.
Consultas generales
48 h
Correo electrónico, días hábiles.
Proyectos en curso
24 h
Teléfono o correo, según lo acordado.
Entrega de avances
5 días
Plazo máximo entre revisiones.
Una respuesta nuestra no es un acuse de recibo. Incluye una lectura del punto que planteaste, una propuesta concreta o una aclaración sobre lo que hace falta para avanzar. Si la consulta requiere más tiempo, lo decimos y damos una fecha.
Para dudas frecuentes sobre plazos, alcance del trabajo o cómo se maneja una revisión, dejamos una sección con respuestas puntuales. Ahí también figura el detalle de qué información necesitamos de tu lado para que el proceso no se trabe.
El método LHoracle Paris
Cada encargo sigue un recorrido claro, con tiempos definidos y decisiones compartidas. Así evitamos sorpresas y garantizamos que el resultado final responda a lo que realmente buscás.
Empezamos con una conversación sobre el contexto, las preferencias y el uso previsto. Tomamos nota de los materiales, los colores y el presupuesto estimado antes de proponer cualquier camino.
Preparamos una propuesta concreta: alcance, materiales, plazos y costos. La revisamos juntos y ajustamos lo necesario hasta que el plan refleje exactamente lo que tenés en mente.
Avanzamos con la producción y te mantenemos al tanto en cada etapa. Si surge una duda o una alternativa, la planteamos antes de seguir, no después.
Antes de la entrega, hacemos una revisión completa: costuras, terminaciones, ajustes y detalles. Queremos que recibas la pieza en su mejor estado, sin apuros de última hora.
Coordinamos la entrega en el lugar que prefieras y te explicamos cómo cuidar la prenda. Si necesitás un ajuste posterior, tenés un canal directo para resolverlo.
A los pocos días, nos comunicamos para saber cómo te sentís con la pieza. Tu opinión nos ayuda a mejorar y a mantener el estándar de cada encargo.
¿Querés conocer cómo encaramos cada proyecto desde el punto de vista creativo? Te invitamos a leer nuestra filosofía de trabajo y, si preferís ver resultados concretos, revisá nuestra cartera de servicios.
Nuestro método
Cada proyecto que tomamos en LHoracle Paris sigue un recorrido definido. No improvisamos sobre la marcha: primero entendemos el contexto, después diseñamos la propuesta y recién entonces comenzamos la producción. Esta línea de tiempo resume lo que podés esperar en cada fase.
Arrancamos con una entrevista de contexto y una revisión de materiales existentes. Definimos objetivos medibles, público prioritario y restricciones de calendario. Al final de esta etapa, tenés un documento breve con el alcance y los entregables acordados.
Presentamos una propuesta concreta: estructura, tono, canales y cronograma detallado. Incluye un desglose de tareas, responsables y puntos de control. Ajustamos lo necesario hasta que el plan refleje exactamente lo que necesitás.
Aquí se ejecuta el trabajo central: redacción, diseño, revisión de fuentes y armado de piezas. Mantenemos un canal abierto para consultas puntuales y enviamos avances parciales cada semana. No esperamos al final para mostrar resultados.
Consolidamos todo el material en una versión completa. Hacés una revisión en profundidad y recibís una ronda de ajustes incluida en el presupuesto. Los cambios adicionales se cotizan por separado y se acuerdan antes de empezar.
Entregamos los archivos finales en los formatos acordados y una guía breve de uso. Durante los siguientes 15 días respondemos consultas sobre la implementación sin cargo. Después, podés contratar soporte adicional si lo necesitás.
Los tiempos de esta línea de tiempo son estimativos y dependen de la complejidad del proyecto y de la disponibilidad de la información que nos acerques. Si surge un imprevisto, lo comunicamos apenas lo detectamos y proponemos un ajuste realista. Preferimos ser claros con las limitaciones antes que prometer fechas que no podemos cumplir.